Ana No Se Quiere Morir en Polakas

Ana No Se Quiere Morir en Polakas

Ana tiene 20 años y cursa el cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación, sueña mucho pero duerme poco, pues piensa convertirse en una exitosa publicista y para lograrlo se esfuerza, piensa en intercambios académicos y procura no distraerse demasiado.

Todos los días se despierta temprano para terminar las tareas, ayudar a su madre y cuidar de su abuela, por las tardes va a la que, según las encuestas, es el mejor lugar para estudiar comunicación en México, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Al llegar a la facultad saluda a su círculo cercano de 15 compañeros, intercambian algunos comentarios sobre las tareas que van a entregar y después, como reloj, se dirige puntualmente a su salón para tomar la primera clase; son las 4 de la tarde y no se imagina que en unos minutos la vida le va a cambiar…

En los últimos años el clima de inseguridad en la llamada Máxima Casa de Estudios se ha disparado con la presencia de grupos ajenos a la institución que se han apropiado de espacios para ejercer la venta de películas piratas, libros, ropa, artesanías y comida.

Su presencia por sí misma podría no molestar a nadie, pues al igual que muchos universitarios he llegado a comprarles, sacando a cientos de alumnos del apuro de conseguir libros o de elegir qué comer, sin embargo la realidad se torna turbia cuando los vendedores reciben visitas de personas ajenas a la universidad y ellos se apropian del espacio público para convertirlo en un gran bar con descorche libre y seguridad nula.

Ana se dispone a entrar a su última clase, pero antes entrará al baño, son las 7:55 de la noche y le pide a sus amigas que se adelanten. Al entrar a un baño del edificio B se percata que el clima está denso y no hay gente, pero no presta demasiada atención, la clase empieza en 5 minutos.

Al jalar la palanca del baño se da cuenta que en el espacio de al lado hay una mochila con un celular que sí, la está grabando; al darse cuenta la invade un sentimiento de impotencia, miedo, angustia y coraje que la inmoviliza, pasa de ser una mujer que va al baño a ser la presa de un hombre de 39 años con aliento alcohólico y ojos perdidos que nada tiene que hacer en la facultad.

Al contarle a sus amigas, la animaron a denunciar y no ser una víctima anónima más, pero cuando llegó al escritorio para presentar su queja le dijeron “eso no es nada” y “mejor organízate con tus amigas para ir al baño” como si la culpa fuera de ella y no de un puñado de personas que se han adueñado de la facultad en las narices de las autoridades…

Desde ese día Ana prefiere ir a la escuela solamente para entregar trabajos escolares, incluso por las noches ha llegado a pensar en dejar de ir a la facultad y buscar otras opciones para cumplir sus sueños.

Debido al alza de las denuncias de acoso sexual por parte de compañeros, conocidos, desconocidos y hasta profesores, las autoridades de la facultad instalaron botones de pánico que sirven de entre poco y nada, pues el enemigo al interior de la facultad es la normalización del problema y el poco interés por parte del departamento jurídico para resolverlo, más cuando hacen todo lo posible por no llegar a las últimas consecuencias de las denuncias y pasan la vida nadando de muertito.

Por suerte Ana es un personaje inventado y no le ha pasado nada, pero en ella se ven reflejadas MariANA, ANA Luisa, ANA Karen y cientos de compañeras que en vez de preocuparse por estudiar y en caso de ser víctimas simplemente denunciar, tienen que organizarse para hacer auténticas excursiones al baño o al metro para no toparse con degenerados que por ser más grandes e incógnitos aprovechan la situación.

La realidad del país y de mi universidad lastima, y duele que las autoridades pierdan tiempo en negar un problema que abruma e inunda todos los pasillos. ¿Necesitamos más historias como la de Ana para que hagan algo?

Héctor Fiesco
Chilango, conductor, peatón y ciclista de ocasión. Dicen que soy obsesivo compulsivo pero no sé qué signifique eso. No soy muy exigente, me conformo con ser feliz.

Leave Comment