Ser niño en México: ¿Hay futuro?


Ser niño en México: ¿Hay futuro?


Desde un punto de vista simplista, ser niño en México es delicioso, pues entre juegos, bromas, tabletas, escuela, fiestas y dibujos animados  la vida se acomoda para pasarla bien, soñar y crecer, ¿pero de verdad todo es tan fácil para una población de 35.5 millones de pequeñas personas?

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia publicó un estudio alarmante donde arroja que en nuestro país 21 millones de niños viven en condiciones de pobreza y 4.7 millones padecen pobreza extrema, es decir, 72.3% de la población infantil tiene alguna carencia.

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Según Naciones Unidas el concepto pobreza significa
“escasez o carencia de lo necesario para vivir”, mientras pobreza extrema tiene que ver con la situación en que los ingresos son inferiores al valor de una canasta básica de bienes y servicios, tanto alimentarios como no alimentarios.

La realidad pega, y pega fuerte, cuando nos enteramos que la población infantil de México es propensa a violencia -35% de la población-, abuso sexual -15% de la población- y laboral -3 millones de niños trabajadores, de los cuales 47% no percibe una remuneración-

 

Conforme van avanzando los años, la problemática empeora al punto de que las niñas y niños se convierten en jóvenes vulnerables que con un chasquido pueden desarrollar depresión, tener problemas con drogas o terminar en una correccional que funciona como escuela de refinación delictiva.

Actualmente los gobiernos federal y de la Ciudad de México operan cerca de 18 programas que buscan frenar esta problemática con dinero que, por supuesto, reciben los padres…

¿Qué hubiera pasado si la tan anunciada Reforma Educativa estableciera que en todas las escuelas se debe contar con orientación psicológica, sexual y se abrieran materias sin tapujos que muestren los efectos de consumir drogas, dormir poco o comer chatarra todo el día?

El problema que nubla la vista del presente y futuro de nuestro país no se arregla con dinero y programas destinados a cooptar a los padres de familia, el problema se debe atacar con voluntad política, dando un empujón en áreas como educación y salud, pues ¿de qué le sirve a un niño recibir 150 pesos mensuales si en su casa sufre de carencias que no le permiten ver más allá del día en el que vive?

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Héctor Fiesco
Chilango, conductor, peatón y ciclista de ocasión. Dicen que soy obsesivo compulsivo pero no sé qué signifique eso. No soy muy exigente, me conformo con ser feliz.

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