El tráfico en la CDMX o la ciudad de la inmovilidad

El tráfico en la CDMX o la ciudad de la inmovilidad

“El tráfico me pone de malas”; “que 15 policías cierren un carril de viaducto de 9 a 12 todos los día es un absurdo”; “ser ciclista es jugarte la vida”; “me aventó el coche”; “han pasado 6 metrobuses y no me he podido subir” y cientos de frases similares se escuchan en una CDMX que según su plan de desarrollo buscaba aminorar los tiempos de traslados en 2018 y no lo lograrán…

trafico

 

¿Qué está fallando?

 

Iniciamos esta semana con la noticia de que nuestra hermosa, y caótica, CDMX ocupó por segundo año consecutivo el glorioso primer lugar de ciudades con más tráfico EN EL MUNDO pero ¿cómo no esperar tráfico en una ciudad que también se ha convertido en el paraíso de la inmovilidad?

Lejos de las burlas y noticias burdas donde dicen que Periférico es el estacionamiento más grande del mundo; ni gobiernos locales, de la ciudad, legisladores ni nadie ha propuesto soluciones que disminuyan una estancia anual de 227 horas en el tráfico, o lo que sería en “cristiano”, 9 días y medio en embotellamientos.

La política que han adoptado los gobiernos es la de hacer más segundos pisos, más vías, tirar árboles que luego nos pasarán factura en el medio ambiente y muy poca inversión en mejoras al transporte público y a una educación vial que nos enseñe a todos cómo convivir, y no sobrevivir, en el espacio público.

¿Te imaginas que en X años engordaste 10 tallas y en vez de buscar bajar las tallas, mejor le haces otro hoyo a tu cinturón para que te siga quedando? Eso es lo que pasa actualmente con el tráfico en la Ciudad de México, una ciudad con un gobierno rebasado que a todo le quiere hacer más hoyos para que siga quedando.

trafico

 

¿Pero de quién es la culpa?

 

En primer lugar es culpa de nosotros los ciudadanos, pues somos nosotros los que cruzamos mal las calles, los que nos estacionamos en doble fila, los que damos mordida para pasar la verificación y circular diario y los que aventamos el coche para cruzar vías y así impedir que otros, en otras calles, puedan atravesar las vías para llegar a su destino.

Pero también la culpa le salpica a gobiernos que de buenas a primeras deciden abrir media colonia para gastarse el presupuesto, mismos gobiernos que no arreglan baches que provocan averías en autos, que a su vez provocan más y más tráfico o que gastan dinero público en publicidad con miras a nuevos puestos en vez de utilizarlo en un sistema de transporte público de calidad.
Si no logramos aumentar nuestros niveles de empatía y respeto a las reglas a todos los demás seres que al igual que nosotros tienen el derecho a la movilidad, por una parte, y no presionamos a nuestros gobernantes a diseñar estrategias efectivas contra el tráfico, a evitar tener media ciudad abierta por semanas sin hacer cambios importantes y a invertir más en transporte público, ciclovías y cruces seguros, estaremos condenados a ostentar la corona del tráfico por muchos años más.

Héctor Fiesco
Chilango, conductor, peatón y ciclista de ocasión. Dicen que soy obsesivo compulsivo pero no sé qué signifique eso. No soy muy exigente, me conformo con ser feliz.

Leave Comment