¿De verdad ya valimos?

¿De verdad ya valimos?

A minutos de la investidura de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos algunos comentarios en redes sociales se hicieron muy presentes, el 20 de enero empezó no con el característico humor mexicano que hace burla a todo; el 20 de enero de 2017 se ve un recurrente y preocupante “ya valimos” como si México se hubiera quedado sin futuro.

 

A los ojos de muchas personas, la llegada de Donald Trump a la silla más poderosa del mundo se presenta como una sacudida en la que la principal víctima parecería ser nuestro país, pero ¿de verdad ya valimos?

 

A los ojos de este humilde servidor, México tiene muchos años valiendo, pues desde hace años fomentamos la corrupción, nos brincamos las reglas, odiamos al prójimo, buscamos cómo chingarnos al otro, etcétera.

Valemos al ver los canales de televisión que nos ofrecen nada, valemos al dejarnos guiar por chismes, valemos al compartir imágenes que sólo fomentan el morbo, valemos al pasarnos un alto, valemos al no “ler”, valemos al querer todo peladito y sin gorgojo, ¿y eso es culpa de Trump? No creo…

 

Si pudiéramos viajar en el tiempo y regresáramos 1 mes, 3 meses, 1 año o 5 años tendríamos el mismo resultado, una población que no se aprecia y que centra las mentadas de madre en el ciudadano que despacha desde Los Pinos, o desde la Plancha de Zócalo o desde la delegación de nuestra preferencia o desde la oficina del Director, Jefe, Rector, administrador, ¡nuestras desgracias siempre son culpa de otros!

 

¿Por qué no dejar de quejarnos y empezar a preocuparnos por los demás, a impulsar lo hecho en México -porque parece que a veces le tenemos miedo a lo hecho por productores mexicanos-, por qué no empezar por respetar las filas, ser tolerantes con los demás, no enojarnos porque alguien está triunfando, etcétera?

Recordemos que durante el llamado “milagro mexicano” el nacionalismo nos ayudó a salir adelante y nos dio presencia a nivel mundial; hoy de ese nacionalismo queda muy poco, pues está de moda adaptar las modas de otros países que ya ni están tan de moda.

 

Lo de Trump es el reflejo histórico de un Estados Unidos déspota, orgulloso y que se sabe, o se cree, el centro del mundo y que tiene como puerquito a México y a otros cientos de países, ¿estamos esperando a algún presidente norteamericano que presente propuestas para hacer crecer a México? Si sí, hay que ir buscando unas buenas sillas para no cansarnos.

 

Estamos acostumbrados a vernos como la víctima y por eso “estamos como estamos”. ¿No creen que ya es momento de hacernos escuchar y apoyarnos los unos a los otros?

 

Después de todo, todas las crisis vienen con una oportunidad para salir airosos.

 

¿O ustedes qué harían?

 

 

Héctor Fiesco
Chilango, conductor, peatón y ciclista de ocasión. Dicen que soy obsesivo compulsivo pero no sé qué signifique eso. No soy muy exigente, me conformo con ser feliz.

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